En Lima el caos de la Panamericana a la hora punta ya es parte del paisaje; entre combis que se meten por cualquier hueco y el Metropolitano que a veces parece una lata de sardinas, la paciencia se pone a prueba cada mañana. La gente se las arregla como puede, ya sea escuchando la radio, poniendo podcasts o simplemente resignándose al ritmo de la ciudad.
El fútbol sigue siendo el tema que une a medio barrio: el clásico entre la U y Alianza enciende conversaciones en la esquina, en el trabajo y hasta en la cola del mercado. Cada fin de semana hay quien se arma la playlist de cánticos, quien apuesta una cerveza con los patas y quien solo espera que su equipo no pierda para no tener que aguantar los chistes del rival.
¿Cómo sobrellevan ustedes el trajín diario y la pasión futbolera? ¿Tienen algún truco para que el tráfico no les quite el buen humor o algún ritual antes de los partidos?