Cuando ves una imagen que parece demasiado perfecta, fíjate en la resolución y en los bordes: las capturas de pantalla suelen tener pixeles visibles y a veces quedan marcas de agua de bancos de imágenes. Si la foto no tiene metadatos de cámara o la fecha no cuadra con la historia que cuentan, mejor pasa la imagen por una búsqueda inversa para ver si aparece en otros lados.
Otro indicio es el perfil que la comparte: biografía genérica, pocos amigos, cuenta creada hace poco y ninguna interacción previa en temas relacionados. Si la ubicación que dice no coincide con la hora de publicación o con los datos que se pueden verificar en redes públicas, hay que ponerle ojo.
Antes de confiar, pide el archivo original o un video en tiempo real que muestre el mismo ángulo y luz; también sirve pedir referencias de gente conocida que haya estado en el lugar. Si la otra parte evade dar datos comprobables o cambia la versión cada vez que le preguntas, es señal de que algo no cuadra.